Mostrando entradas con la etiqueta Enrique Castillo Rincón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enrique Castillo Rincón. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de febrero de 2019

Enrique Castillo Rincón, un contacto con Ets extraordinario (3)

Por Carlos Vilchez Navamuel


Continuamos con parte del relato de uno de los hombres contactos más serios y famosos del mundo, nos referimos al ingeniero Enrique Castillo Rincón quién afirmó participar en una asombrosa experiencia física y telepática con extraterrestres entre los años 1973 y 1976, experiencia que duraría dos años y seis meses con cinco encuentros físicos que suman más de un centenar de horas y más de doscientas horas de mensajes telepáticos.

En los dos escritos anteriores mencionamos su primer avistamiento y su primer contacto físico con Ets, aquí trataremos de resumir únicamente cómo se dio su segundo encuentro físico que duró 26 horas y se llevó a cabo entre los días 18-19 de noviembre de 1973, el encuentro se realizaría en los Llanos Orientales, según sus palabras “un gigantesco vivero natural casi inexplorado, casi virgen” de Colombia, a unos 90 kilómetros de Bogotá, cerca de un lugar llamado Apiay”, allí iniciaría una experiencia que duraría 26 horas con seres que provenían supuestamente de las Pléyades. 

Una vez en Apiay, se desplazó a caballo hacía el lugar que le habían indicado, el trayecto lo hizo acompañado de Antonio, un baquiano que conocía muy bien la zona y que había contratado ignorando eso sí, cuál era el verdadero motivo que lo llevaba allí, luego de llegar a la zona indicada, el baquiano dejó a Enrique un poco preocupado, no entendía lo que él hacía en ese sitio tan solitario, la cita con los extraterrestres se programó a las 8 de la noche, pero el contacto se realizó hasta las 3 a.m.

Después de esa larga espera, a las 3 a.m. Castillo visualizó arriba, en el cielo, 13 puntos brillantes formando una V que se estacionaron encima de su cabeza, “uno de ellos se descolgó dejándose caer al vacío verticalmente”  se detuvo a cierta altura, la nave tenía forma oval, poco a poco se fue acercando al suelo, tendría unos 7 metros de diámetro por 3 y medio metros de altura, se desprendieron unas patas y aterrizó, Enrique estaba a unos 60 metros de la nave, de pronto vio abrirse una puerta y una silueta apareció y se apresuró a acercarse, cuando lo hizo se encontró con el mismo extraterrestre que ya había conocido sin saberlo en Caracas, y que descubrió quien era en el primer encuentro, nada menos que su amigo Cyril y que cuyo verdadero nombre era Krisnamerck, un ser procedente de las Pléyades, esta vez no llevaba escafandra y lo invitó a subir a la pequeña nave,  antes de entrar un fulgor azul en forma de rayo rodeo su cuerpo de los pies a la cabeza cubriéndolo completamente que le provocó una molestia pasajera, cosa que supuso era una especie de limpieza o esterilización.

Una vez adentro, se sentó y vio a dos criaturas diferentes a Cyril, eran pequeños humanoides que sonreían, calvos de piel morena y medían alrededor de 1,5 metros, ojos grandes, mentones marcados y vestían de color púrpura, le explican que son de Mercurio a lo que Enrique cuestiona de acuerdo al conocimiento que se tiene actualmente de ese planeta, sin embargo, su amigo extraterrestre le explica que las cosas allí son diferentes.

Luego Cyril le pidió subir al segundo piso, era el cuarto de navegación cubierto por una cúpula transparente, algo que le llamó la atención pues al verla por fuera no se veía translúcida, en palabras de Castillo “La cúpula daba la sensación de ser de metal fusionado con vidrio o un material similar”  y “el cuarto donde se encontraban los instrumentos de navegación “era de una sencillez desconcertante, con un instrumental muy simple, una mesa oval y pocos instrumentos”, en esta nave le pidieron que se pusiera un traje especial y le explicaron que irían hasta la nave madre a la que llamaron “Bandera Principal”

Enrique explicó que este gigantesco aparato se asemejaba a una ballena, luego de entrar y posarse dentro de ella se desplazaron caminando, en el trayecto, Enrique vio un símbolo en relieve que le llamó la atención, “era una serpiente alada enroscada en un huevo, de su boca saltaban tres lenguas y en su cola tenía nueve cascabeles, la figura estaba dentro de una gota de agua y un cristal en la parte inferior.”

Llegaron a una sala y se encontró con un humanoide gigante de tres metros de piel grisácea, sus manos tenían cantidad de vellos, vestía con un uniforme de color gris-plomo y en sus brazos tenía unas bandas de tipo militar, Cyril le informó que este ser venía de Júpiter, una raza procedente de una de las dos lunas- satélites habitadas que tiene ese planeta.

En esta sala hablaron de muchas cosas, entre ellas de la tercera guerra mundial, por algunas de las preguntas que hizo Castillo, lo invitaron a subir de nuevo a una pequeña nave que los llevó cerca de una carretera, donde permanecieron a unos 300 metros de altura, allí se expusieron varias veces ante algunos seres humanos que venían conduciendo sus vehículos para que viera el reaccionar de las personas cuando tenían un avistamiento de este tipo. En ese mismo viaje lo llevaron al continente africano y le mostraron una aldea perdida en “una semi desierta planicie” donde pudo ver desde arriba y camuflados con las nubes a mujeres, niños y ancianos haciendo fila para que le entregaran unos pocos alimentos, con esto le explicaban lo poco que los líderes mundiales se ocupaban de estas personas

Luego “del paseo” se trasladan una vez más a la nave madre y lo llevan de nuevo a la sala donde conoció a otros seres, entre ellos a dos mujeres quienes permanecieron muy poco tiempo. En esta ocasión le contestan múltiples preguntas y le hablan de muchas cosas entre ellas le platican de la OTRA FUERZA que está en la Tierra la cual combaten desde hace mucho tiempo, le dicen que esta otra organización también es de procedencia extraterrestre y de naturaleza maligna. El tiempo pasó y luego lo dejaron otra vez en tierra muy cerca de una carretera transitada cercana a Bogotá.

Entendemos que este breve comentario deja muchos vacíos, 26 horas de experiencias significarían cientos de páginas, el objetivo de este comentario es causar la curiosidad e invitarlos a que hagan su propia investigación, para los más interesados les recomendamos buscar algunos libros que relatan esta historia, dos de estos libros fueron escritos por el Ing. Enrique Castillo Rincón, el primero se llama la Gran Alborada Humana del cual extraje algunos comentarios exactos que puse entre comillas, el otro, con el mismo título dice Tomo II. También pronto podrán ver el sitio en Internet denominado enriquecastillorincon.com que está en construcción dirigido por uno de sus hijos, Enrique Castillo Merchan.

viernes, 22 de febrero de 2019

Enrique Castillo Rincón, un contacto con Ets extraordinario (2)

Por Carlos Vilchez Navamuel 


Como lo mencionamos anteriormente, en este escrito comentaremos cómo sucedió el primer encuentro físico que experimentó Enrique Castillo Rincón con extraterrestres, no sin antes abordar brevemente otras experiencias importantes que experimentó el señor Castillo con el fenómeno OVNI después de su avistamiento en el Volcán Irazú, en Costa Rica en 1963.

Tomen nota que una cosa es un avistamiento y otra los contactos físicos con extraterrestres, el segundo avistamiento importante que tuvo Enrique se dio en Brasil en el año 1968, viajaba por la carretera transamazónica, la más solitaria del planeta y, un objeto esférico de unos 10 metros de diámetro lo siguió por unos 90 kilómetros, otras personas que viajaban por esa vía también pudieron observar dicho objeto, terminado su trabajo en ese país regresó a Colombia y luego se fue a Venezuela.

Una vez establecido en Caracas, un domingo de mayo de 1969 a la entrada de un cine conoció a un hombre joven de nombre Ciryl Weiss (recuerden este nombre) que afirmaba ser suizo dedicado a vender productos de tocador para hombres y de quien pensó era un Elder, es decir un misionero mormón, esta amistad dura unos tres meses y comparten algunas cosas como escuchar música clásica. Para esa fecha Enrique se ve obligado a regresar a Colombia pues su madre estaba enferma y muere en octubre, allí permanece un par de meses y luego regresa a Venezuela, su amigo Ciryl ya había dejado ese país.  

Para el primer semestre de 1973 Castillo se encuentra de nuevo en Colombia, allí hace contacto con una mujer mexicana de nombre Karen que venía de Argentina, su propósito era impartir charlas y afirmaba saber cómo contactar con extraterrestres por medio de ciertos ejercicios y meditaciones, algo así como lo que hacen en sesiones de espiritismo y canalizaciones y quería contactarse con el ingeniero Enrique Castillo Rincón, luego de varios intentos logran reunirse y lo convence para que participe en estas reuniones de tipo mediúnico formados por varios grupos.

Pasado algún tiempo y después de varias reuniones y algunas “comunicaciones” de este tipo, el 12 de octubre de 1973 Enrique recibe su primera comunicación “telepática” o por alguna tecnología desconocida y le hacen saber que existen varios extraterrestres en la Tierra, le hablan de una posible tercera guerra mundial, un día después, el 13 de octubre supuestamente se conecta con seres de las Pléyades, allí escucha una voz que le dice entre otras cosas “SOMOS EMISARIOS DE LAS PLÉYADES, LOS MISMOS QUE LES DIMOS INSTRUCCIONES Y CONOCIMIENTOS A LOS INCAS Y A OTRAS RAZAS” y qué “EL ERA SELECCIONADO EN COLOMBIA PARA TENER CONTACTO FÍSICO”.

Luego de algunas sesiones y mensajes recibidos, preparan a Enrique para su primer encuentro físico con extraterrestres, sucedió el 3 de noviembre de 1973 a unos 90 kilómetros de Bogotá cerca de una gran laguna cuyo nombre nunca reveló, 4 días antes del encuentro Enrique recibe una especie de rostros que le mostraban una laguna rodeada de bosques y montañas, y le dieron las coordenadas exactas donde se realizaría dicha experiencia.  

La hora de la cita era a las 8 pm, una vez en el lugar acordado y encontrada una pequeña esfera metálica del tamaño de una pelota de golf  que le habían indicado buscar, esperó con la mirada fija en el espacio, de pronto Enrique sintió que el tiempo se detuvo, toda la zona quedó iluminada, escuchó un ruido estremecedor y para mayor sorpresa vio dos naves chorreando agua a unos 200 metros encima de su cabeza, medían cerca de 40 o 45 metros de diámetro y entre 12 y 15 metros de altura y sintió que la temperatura había aumentado, luego la luz se fue reduciendo, las naves se acercaron y se detuvieron a unos 100 metros de donde se encontraba Castillo, una de ellas se acercó aún más, a unos 60 metros y proyectó dos haces de luz anaranjado por donde se deslizaron dos seres, una vez en el suelo ya no los vio más pero si sintió que se acercaban caminando, a unos 10 metros vio una luminosidad y vio a estos seres que llevaban una especie de traje color gris plomo, no brillaban y tenían unas botas color naranja, una escafandra con visor que les dejaba ver los ojos, los seres se situaron a 4 metros uno de otro, Enrique sintió una voz que le decía “Enrique no tengas miedo, somos incapaces de hacerte daño” y le dicen que el encuentro es vital.

Luego de dudar algunos instantes y haciendo un esfuerzo para controlar sus emociones Enrique accede y los seres de unos 1,80 metros aproximadamente de altura lo invitan a caminar con ellos, de pronto le dicen que se quedé quieto y que lo van a subir a bordo de la nave, del aparato salió un rayo de luz que lo rodeo a un metro alrededor, vio como los terrones de tierra, pequeñas piedras y las hojas saltaban al contacto con la luz, contó haber sentido un ligero hormigueo y de pronto se desprendió del piso y lentamente fue ascendiendo, explicó que al rebasar los árboles pudo ver la laguna, en algún momento sitió miedo, movió la mano derecha y sintió que la luz era sólida como si fuera vidrio, al acercarse a la nave vio abrirse una compuerta y el rayo lo depositó con suavidad sobre el piso de la nave.

Allí pudo respirar sin ningún problema, el aire era puro, nadie lo recibió, la sala tenía forma hexagonal, había luz y no sabía de donde salía, no había lámparas y al caminar se dio cuenta que no producía ninguna sombra, de repente escucha una voz que le dice que debe de quitarse la ropa, después de algunas vacilaciones lo hace y una especie de humo sale de abajo entre la pared y el piso, era de color azul y tenía un olor a lima o limón, segundos después desapareció y volvió a ponerse su ropa, luego se abre una puerta y uno d estos seres lo saludó y le presentó al otro de nombre Khrunula, luego el otro le dice: yo soy Ciryl, Enrique, Ciryl Weiss tú amigo de aquél entonces en Caracas en 1969, allí le pidieron la esfera, luego entraron a una amplia sala donde habían seres sentados, dos de ellos vestían un traje color miel quemada y los otros dos de color plateado, Ciryl, le explicó que él era uno de los tripulantes de la nave y que su verdadero nombre era Krisnamerck y era extraterrestre, según nos cuenta Enrique en su libro La Gran Alborada Humana, sus facciones estaban un poco cambiadas, pómulos más salientes, la boca más delgada, su dentadura perfecta, nariz muy recta, ojos ligeramente asiáticos de color azul profundo y su cabello amarillo largo le llegaba a los hombres.

Todos los seres se parecían mucho, le presentaron a Krhamier, Krensa, Cramacan y Krhunula, el comandante. La conversación entre ellos comenzó con la pregunta ¿De dónde venían? Allí le explicaron muchas cosas entre ellas que era necesario modificar la teoría de la relatividad al menos 3 veces y que los humanos tendrían que hacer una corrección con respecto a la velocidad de la luz porque está cerca de 400.000 K/S y no como piensan 300.000K/S. 

Sí, lo sabemos, el relato apenas empezó, esperamos que el lector comprenda que no podemos extendernos en los detalles, para eso están sus libros, aquellos que quieran conocer más sobre esta experiencia deben de indagar, estudiar e investigar por sus propios medios, nosotros solo deseamos despertarles la curiosidad.